viernes, 9 de mayo de 2008

La idea nietzscheana de la ciencia como interpretación.


¿En qué sentido es para el hombre alcanzar la verdad una tarea imposible? En primer lugar, ya desde épocas tempranas Nietzsche presentará las bases de lo que dentro de la gnoseología se conocería posteriormente como el perspectivismo. En su escrito "Sobre verdad y mentira en un sentido extramoral" de 1873, el entendimiento es caracterizado como un "aparato simplificador", cuya tarea, en una primera fase, es elaborar los conceptos y las palabras a partir de la multiplicidad de impresiones. En una segunda fase, a partir de los conceptos más elementales, forma ideas cada vez más generales en una gradación, llegando a los conceptos más abstractos, propios de la filosofía. Con el desarrollo de la cultura y del lenguaje este origen es olvidado, tomándose estos conceptos por adecuados y verdaderos, es decir por coincidentes con una realidad externa. Esta situación se vuelve más grave medida que el intelecto crea conceptos más abstractos para abarcar toda realidad, con lo cual se cae en una clase de autoengaño y automentira.

Por otra parte la inadecuación necesaria de los conceptos con las cosas obedece a dos causas fundamentales. En primer lugar, Nietzsche descarta la posibilidad de una intuición intelectual que captaría lo que sea "la cosa en sí" o la esencia de las cosas. No existe según su punto de vista tal facultad, sino que todo conocimiento obedece a una determinada "perspectiva", es decir a un punto de vista particular distinto en cada especie. De esta forma, la especie humana, presta atención a todos aquellos estímulos que son necesarios para su preservación, desoyendo otros.

En segundo término, el conocimiento último de las cosas imposible, dado que para Nietzsche la totalidad de lo real está en permanente devenir, con lo cual el conocimiento de toda substancia última es imposible. Por esta causa son excluidas categorías metafísicas como las de substancia, finalidad y unidad entre otras, siendo las mismas meros productos del arte de simulación del intelecto, que debe construirlas para poder atrapar por medio de estos esquemas, una realidad, que en perpetuo devenir es en sí misma inatrapable.

Nietzsche toma en consideración las ciencias humanas pero también las ciencias físicas. El punto de partida es que no hay hechos brutos sino interpretaciones. La posición de Nietzsche sobre la ciencia se relaciona con las leyes naturales. Su principal crítica es que la forma como los científicos han pensado las leyes naturales sigue la misma tendencia de la modernidad, es decir, la tendencia a nivelarlo todo, a reducirlo todo a un común denominador. La ciencia es interpretación del mundo. Para Nietzsche el mundo permite infinitas interpretaciones. Nietzsche se opone al dominio puramente reactivo de la ciencia. La ciencia es la última expresión del nihilismo occidental. Para Nietzsche el mundo es apariencia. La afinidad entre el sujeto cognoscente y el objeto conocido es pura fe. Nuestros órganos de conocimiento son útiles para la vida, no para la verdad. La perspectiva está basada siempre en experiencias seleccionadas. Nuestro afán de encontrar regularidades en la Naturaleza solo está garantizado por la costumbre. La verdad es una clase de error y el conocimiento una ficcionalización del mundo. Las leyes de la naturaleza son construcciones fantásticas; meras apariencias. El conocimiento tiene su condición más íntima en la necesidad de dar un significado estético a la existencia.

La ciencia y el conocimiento práctico niegan la complejidad de lo real, que es caos, devenir. Esta ambigüedad de lo real es negada a favor de una categorización racional. Lo que hay es un interés práctico. Un mundo regulado por las leyes científicas es mucho menos problemático que un mundo del caos. Nietzsche entiende la ilusión científica por la verdad como una manifestación de la voluntad de dominio. Como interpretación la ciencia no explica sino que está condenada a meramente describir o construir. No hay una verdad como tal, sino muchas verdades.

Con respecto a la lógica, Nietzsche puede ser calificado como antilógico. A la lógica lo que le interesa es la conservación de la verdad. A Nietzsche le interesa la ambigüedad, la multiplicidad de la comprensión humana de la naturaleza. Contrario a la presuposición de regularidad, las cosas no obedecen reglas, no hay cosas sino ficciones inventadas por nosotros. No hay leyes. No existe el mundo en sí mismo. El mundo es puramente relacional, presenta distintos aspectos bajo diferentes condiciones. Desde cada punto el mundo es esencialmente diferente. Estas condiciones son las que pueden determinar nuestro conocimiento. La lógica es aplicable bajo condiciones de dominación. La ciencia es antiestética. La ciencia moderna es manifestación de una voluntad reactiva, manifestación del ideal ascético. La ciencia es nihilista. Está organizada contra la vida, la ambigüedad y el cambio. La ciencia perpetúa el ideal ascético de la religión pero con otros medios. A pesar de la necesidad de la ciencia para la conservación, la ciencia está animada de un espíritu nihilista. La ciencia es decadencia de nuestro conocimiento. Nuestros aparatos de abstracción son simplificadores. La ciencia transforma la Naturaleza en concepto para su mejor dominio. En este sentido Nietzsche hace retrotraer el origen de la ciencia a la magia y a la alquimia. Pero la evolución de la ciencia es ambivalente. Las necesidades tecnológicas la encadenan a la decadencia. Pero Nietzsche no excluye la posibilidad de una ciencia bajo la óptica de la vida y del arte. A Nietzsche le interesa subrayar esta ambivalencia de progreso científico. Para el perspectivismo todo conocimiento es creencia, pero hay una diferencia entre creencia y decadencia nihilista y creencia estética y estimulante.

Las leyes matemáticas suponen que los objetos son idénticos pero en la naturaleza no hay objetos idénticos. La ciencia es una forma de humanizar las cosas. Con ella aprendemos más de nosotros mismos que de las cosas. La ciencia es el dominio de la naturaleza con propósitos humanos.

Pero la ciencia puede ser pensada estéticamente. Nietzsche subraya el aspecto constructivo, interpretativo de la investigación científica. El conocimiento humano es una expresión de la voluntad de poder. Participa en el caos individual de la construcción del mundo como interpretación. Las leyes son interpretación, no texto. Las ficciones o verdades de la ciencia no son más que expresiones de la voluntad de poder. La naturaleza es caos. El caos expresa el perpetuo carácter deviniente del mundo. Cada perspectiva provee un mundo intepretado. El problema de la ciencia debe ser visto desde la perspectiva filosófica. Es a la luz de la filosofía como la ciencia debe ser pensada como arte y vida. Nietzsche propone el arte como afirmación en lugar del optimismo de la ciencia. El artista creador es entendido en términos de necesidad afirmativa. La ciencia trabaja con ilusiones "Lo real es un caos sin ninguna consideración con la exigencia humana".